Cada estación existe porque el ciclo natural se sostiene. Viajar para vivirlas también deja una huella — y creemos que cada huella merece una raíz a cambio. Por eso, cada itinerario que diseñamos incluye un aporte a proyectos certificados que devuelven al planeta lo que el camino consume.
La temporada del renacer — cerezos en Japón, prados alpinos en flor. El aporte de esta temporada se destina a reforestación activa: nuevos árboles, no solo cuidado de los existentes.
La naturaleza en su plenitud. El aporte de esta temporada se enfoca en el cuidado continuo de bosques ya en recuperación — el trabajo silencioso que no se ve pero sostiene todo lo demás.
El cierre del ciclo, y la promesa de que empiece otra vez. El aporte de esta temporada se destina a comunidades forestales — porque un bosque cuidado necesita gente que lo cuide.
La temporada más fría es, también, la de mayor huella de vuelo. Por eso el aporte de invierno es el más alto del año — la huella más grande pide la semilla más grande.
Trabajamos con proyectos forestales mexicanos avalados por Climate Action Reserve, la certificadora de mayor trayectoria del mercado de bonos de carbono. Miden en campo cuánto CO2 capturan los bosques y convierten esa captura en un aporte real a las comunidades que los cuidan.
Nuestros aportes se dirigen a proyectos en la Sierra Sur y Sierra Norte de Oaxaca — bosques concretos, con nombre y comunidad, no un fondo abstracto en algún lugar del mundo.
Vuelos y traslados de tu itinerario específico, no un promedio genérico.
Va en el precio desde la cotización — lo ves antes de reservar, no como sorpresa después.
Al volver de tu viaje, te compartimos cuánto se compensó y a qué proyecto se destinó.
No dejamos de viajar por cuidar el planeta. Viajamos distinto para poder seguir haciéndolo.
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